Ser el último jugador al que le quedan dados.
Mazo
Cinco dados y un cubilete por jugador (tres en la partida rápida)
Jugadores
2 a 8 jugadores
Todos agitan su cubilete a la vez y miran sus propios dados sin enseñarlos. Nadie ve los dados de los demás hasta que alguien duda o calza.
Quien abre la ronda hace la primera apuesta: una cantidad y una cara, por ejemplo «cuatro treses». Significa que, contando los dados de todos los jugadores, hay al menos cuatro dados con un tres.
Los unos cuentan como cualquier cara: si la apuesta es de treses, cada uno de la mesa suma como un tres. Por eso no se puede abrir una ronda apostando unos.
Se puede apostar a los propios unos. Para pasar a unos basta la mitad de la cantidad anterior, redondeando hacia arriba (de «cinco cuatros» a «tres unos»). Para salir de los unos hace falta el doble más uno (de «tres unos» a «siete» de cualquier cara).
Subir: haces una apuesta mayor. Vale más cantidad con cualquier cara, o la misma cantidad con una cara más alta. «Cuatro treses» se puede subir a «cuatro cincos» o a «cinco doses», pero no a «cuatro doses».
Dudar («¡Dudo!»): crees que la apuesta anterior es mentira. Se destapan todos los cubiletes y se cuentan los dados de esa cara (más los unos). Si hay al menos los que se dijeron, pierde un dado quien dudó; si hay menos, lo pierde quien apostó.
Calzar: crees que hay exactamente esa cantidad, ni uno más ni uno menos. Si aciertas recuperas un dado (sin pasar de los que tenías al empezar); si fallas, pierdes uno.
La siguiente ronda la abre quien perdió el dado. Si se quedó sin dados, la abre el siguiente; tras un calzo acertado, la abre quien calzó.
Cuando un jugador se queda con un solo dado, la siguiente ronda que abre es de palifico: los unos dejan de ser comodines y nadie puede cambiar la cara de la apuesta, solo subir la cantidad. Quien abre sí puede elegir cualquier cara, unos incluidos.
Cada jugador tiene un único palifico por partida, y no se juega cuando solo quedan dos jugadores. Se puede desactivar en las opciones de la sala.
Quien se queda sin dados queda fuera. Gana el último jugador al que le quedan dados.
De media, un tercio de los dados que no ves enseña la cara que buscas (la suya o un uno). Con 20 dados en la mesa y 5 tuyos, de los 15 que no ves espera unos 5. Súmale los tuyos y tienes el número «normal»: apostar por debajo es seguro; por encima, cada dado de más es un riesgo.
Con los unos la cuenta es la mitad: solo un sexto de los dados que no ves es un uno. Por eso pasar a unos con la mitad de la cantidad suele ser una apuesta más difícil de lo que parece.
La mesa te dice cuántos tienes tú de la cara elegida y cuántos se esperan en total. Úsalo las primeras partidas hasta que la cuenta te salga sola.
Casi nadie canta una cara que no tiene. Si dos jugadores han subido los cincos, lo normal es que entre los dos tengan varios: tenlo en cuenta antes de dudar.
Al contrario, quien cambia de cara de golpe suele estar escapando de una apuesta que no le gusta. Ese es un buen momento para que el siguiente dude.
Duda cuando la apuesta pasa claramente del número normal y no tienes una subida cómoda. Subir una apuesta que ya es dudosa solo le pasa el problema al de al lado... con un dado más de riesgo para ti.
Calza poco. Acertar el número exacto es mucho más difícil que acertar «al menos», y fallar cuesta un dado. Merece la pena cuando la apuesta coincide justo con el número normal y te falta algún dado.
Con pocos dados en la mesa todo se estrecha: al final de la partida, un dado arriba o abajo es la diferencia entre ganar y quedar fuera.
Sí, salvo en la ronda de palifico. Un uno cuenta como la cara de la apuesta (si la apuesta es de cuatros, los unos suman como cuatros).
Con la mitad de la cantidad anterior redondeando hacia arriba: después de «cinco seises» vale «tres unos». Para volver a otra cara hace falta el doble más uno.
Decir que hay exactamente la cantidad apostada. Si aciertas recuperas un dado; si fallas, lo pierdes.
La ronda especial de quien se queda con un solo dado: los unos no son comodines y la cara no se puede cambiar. Cada jugador tiene uno por partida.
Con cuatro jugadores y cinco dados, unos diez minutos. Con tres dados por jugador, la mitad.
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